Hace algunos días nos reunimos un grupo de amigas.
Como siempre, un tema natural entre nosotras es el de los hombres, salieron a relucir muchas cosas entre nosotras sobre estos monumentos de la naturaleza; sin son sinvergüenzas, irresponsables, mujeriegos, que si no saben amar, que si me dice que solo me quiere a mi, que si su mujer me llamo, que si la llame yo a ella, que si solo me llama para acostarnos y bla, bla, bla… lo único que no se decía era, que ellos son parte imprescindible de nuestras vidas, sin ellos, definitivamente nosotras no podemos estar, aun, para tener alguien o algo de que quejarnos, claro, no sin dejar de mencionar la hermosa convivencia que nos proporcionan en término sexual.
Hablar de los hombres siempre es gratificante entre amigas y también entre desconocidas, es la forma mas simple de manejar nuestras frustraciones, cuando entendemos que no nos aman bien o cuando no sabemos como achacarles a otros que no somos capaces de canalizar de forma madura nuestras emociones…
Yo me proclame hace mucho tiempo prohombre, porque entendí a base de sentir lo bien que le hace a mi alma y a mi cuerpo la compañía masculina y es por ello, que hablar sobre los hombres para mi es un placer y un orgullo, sobre todo cuando hablo sobre el que alborota mis sentimientos…
Que nos pasa?
- Nos pasa a todas – en muchos casos – que no sabemos enamorarnos o amar, no tomamos en cuenta que no podemos ser carceleras del amor, y menos forzar situaciones a nuestra conveniencia…
- No sabemos manejar situaciones que nos creamos nosotras mismas, a través de crear relaciones amorosas inciertas con hombres previamente comprometidos con otra mujer…
- No sabemos manejar la trilogía que permitimos crear, siempre sale a relucir el sentimiento de posesión acompañado de la culpa…





