Trabajar nuestra autoestima es apostar a restablecer nuestro bienestar emocional y a desarrollarnos como los seres sociales que somos. Desde nuestro punto de vista, iniciar el proceso de mantenimiento de nuestra autoestima amerita conectar con nuestra niña interior.
Te has preguntado ¿Quién es tu niña interior? o ¿Quién fue tu niña interior?, pues bien,
…tu niña interior, es esa que aún vive en ti, marcando el ritmo de tu vida.
Esa niña, mantiene vívida las emociones del pasado; las siente, las repite, las llora o las ríe, porque las impresiones que le afectaron positiva o negativamente en su infancia o adolescencia siguen ahí, latentes. Es decir, esa niña vive sujeto a todas las experiencias de dolor o de amor que vivió en su niñez e impacta su vida adulta, por ello la importancia de que conectes con ella.
Debes tener presente que para conectar con tu niña interior debes entender que:
- No existe una transformación real, si no aceptamos nuestras heridas emocionales.
- Las heridas son parte del desarrollo de nuestras vidas.
- Que cuando nos juzgamos severamente, así lo hacemos con los demás.
- Que tenemos todo el derecho de enojarnos con quien nos ha dañado.
- Debemos identificar como nos hemos apegado a nuestras heridas y alejado de nuestra niña interior.
La taxonomía de las heridas emocionales de la infancia, están catalogadas en cinco:
- El miedo al abandono. Ese miedo al abandono que en nuestra adultez genera tantas rupturas de parejas. Para combatirlo, hay que trabajar nuestro dialogo interior de manera positiva y esperanzadora.
- El miedo al rechazo. Un miedo que implica un rechazo a nuestro interior, es decir, a nuestras vivencias, es por ello que tenemos que trabajar los sentimientos y temores que generan pánico.
- La humillación. Es una muestra de que nos desaprueban y nos critican, haciendo un enorme daño en nuestra autoestima, sobre todo en la etapa de la infancia. Sanar la humillación, es trabajar para restablecer nuestra dignidad, nuestro sentido de independencia y sobre todo nuestras necesidades y temores.
- La traición o el miedo a confiar. Es una herida emocional muy fuerte, porque surge cuando el niño se ha sentido traicionado por alguien de sus iconos de importancia, como son los padres. Para sanar estas heridas, debemos trabajar la paciencia, la tolerancia y el saber vivir.
- Injusticia. Sufrir de injusticias, es decir, sentir que nuestros derechos son vulnerados y no recibir apoyo, valido y significativo de nuestros seres queridos, genera graves heridas psicológicas. En esos casos, debemos trabajar la autoestima, el autoconcepto, la rigidez mental, de manera que podamos conducirnos hacia confiar a los demás.
Es importante que hayas notado que las heridas emocionales pueden sanar. Es importante que sepas, que es tiempo de cultivar valores que nos ayuden en este proceso: Compasión, amor, juego, comunicación, asumir responsabilidades. Así que, vamos a dar los primeros pasos:
- Inicia tu proceso de sanación sola o con ayuda profesional
- Suelta el miedo y sal a abrazar a tu niña.
- Elimina creencias y pensamientos que te limitan.
- Saca tiempo y aprende a estar sola contigo misma.





