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Nosotras y el WhatsApp

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Este artículo surge a partir de una conversación con mi colega y amiga Alexandra Guerrero, cuando nos preguntábamos sobre los posibles trastornos que puede tener la persona que vive creando y participando en grupos de WhatsApp.

¿Se trata de una forma de adicción que puede afectar nuestra vida diaria?

¿Qué motivaciones y consecuencias tiene este comportamiento?

En este artículo, exploraré estas cuestiones desde una perspectiva psicológica y social, y ofreceré algunas recomendaciones para hacer un uso saludable y responsable de WhatsApp.

 

WhatsApp es una aplicación de mensajería instantánea que permite crear y participar en grupos de chat con personas que comparten intereses comunes. Sin embargo, el uso excesivo o inadecuado de WhatsApp puede generar un trastorno de control de impulsos, que se define como “una incapacidad para resistir un impulso, una pulsión o una tentación de realizar un acto que resulta perjudicial para la persona o para los demás” (APA, 2013, p. 483). Este trastorno puede afectar la capacidad de las personas para regular sus emociones, tomar decisiones racionales y priorizar otras actividades en su vida.

Existen diferentes factores que pueden influir en la creación y participación en grupos de WhatsApp, tanto por parte de los usuarios como de los administradores.

Algunos de estos factores son:
  • La búsqueda de un sentido de pertenencia y conexión con otras personas que comparten nuestros intereses, valores o identidades. Los grupos de WhatsApp pueden ofrecer un espacio de apoyo, intercambio y aprendizaje, donde se puede expresar la opinión, recibir feedback y sentirse parte de una comunidad (García et al., 2019).
  • La necesidad de controlar la información, las conversaciones y las personas que forman parte de los grupos. Los administradores de los grupos de WhatsApp pueden tener un mayor poder e influencia sobre los demás, al decidir quién entra o sale del grupo, qué temas se tratan y cómo se moderan los mensajes. Además, algunos administradores pueden buscar obtener beneficios económicos o sociales al crear grupos de WhatsApp, aprovechando el interés o la necesidad de los usuarios por acceder a cierta información o servicio (Martínez et al., 2018).
  • La satisfacción de los impulsos y las gratificaciones inmediatas que se obtienen al usar WhatsApp. Los grupos de WhatsApp pueden generar una sensación de placer, diversión y curiosidad, al recibir y enviar mensajes, imágenes, vídeos o audios. Además, el uso de WhatsApp puede activar el sistema de recompensa del cerebro, al liberar dopamina, una sustancia química relacionada con el bienestar y la motivación. Esto puede crear una dependencia psicológica y fisiológica al uso de WhatsApp, que se refuerza con el efecto de las notificaciones, los emojis y los estados (Carbonell et al., 2018).

 

El uso de WhatsApp puede tener consecuencias positivas y negativas para la salud mental de los usuarios, dependiendo de la frecuencia, la intensidad y el propósito con que se emplee.

Algunas de las consecuencias que se han identificado son:
  • El impacto en la autoestima, que puede mejorar o empeorar según el tipo de interacción que se tenga en los grupos de WhatsApp. Por un lado, los grupos de WhatsApp pueden aumentar la autoestima al proporcionar reconocimiento, validación y aprecio por parte de los demás. Por otro lado, los grupos de WhatsApp pueden disminuir la autoestima al generar comparación, crítica o rechazo por parte de los demás (González et al., 2017).
  • El efecto en las relaciones sociales, que pueden fortalecerse o debilitarse según el grado de comunicación y confianza que se establezca en los grupos de WhatsApp. Por un lado, los grupos de WhatsApp pueden favorecer las relaciones sociales al facilitar el contacto, la cercanía y la intimidad con las personas que nos importan. Por otro lado, los grupos de WhatsApp pueden perjudicar las relaciones sociales al provocar conflictos, malentendidos y aislamiento con las personas que nos rodean (Sánchez et al., 2016).
  • La influencia en el rendimiento académico o laboral, que puede mejorar o deteriorarse según el nivel de distracción y procrastinación que se genere por el uso de WhatsApp. Por un lado, los grupos de WhatsApp pueden mejorar el rendimiento académico o laboral al servir de apoyo, orientación y colaboración para el estudio o el trabajo. Por otro lado, los grupos de WhatsApp pueden deteriorar el rendimiento académico o laboral al interferir con la atención, la concentración y la productividad para el estudio o el trabajo (García et al., 2015).

Para evaluar y diagnosticar el trastorno de control de impulsos relacionado con WhatsApp, se pueden utilizar algunos instrumentos o escalas que miden el grado de adicción, el uso problemático o el abuso de WhatsApp.

Algunos de estos instrumentos son:
  • La Escala de Adicción a WhatsApp (EAW), que consta de 20 ítems que se responden en una escala de Likert de 1 a 5, donde 1 significa “totalmente en desacuerdo” y 5 significa “totalmente de acuerdo”. Esta escala mide cuatro dimensiones: la interferencia con la vida cotidiana, la dependencia emocional, la abstinencia y la tolerancia (García et al., 2019).
  • El Cuestionario de Uso Problemático de WhatsApp (CUP-WA), que consta de 12 ítems que se responden en una escala de Likert de 1 a 4, donde 1 significa “nunca” y 4 significa “siempre”. Este cuestionario mide dos dimensiones: el uso compulsivo y el uso perjudicial de WhatsApp (Martínez et al., 2018).
  • El Test de Abuso de WhatsApp (TAW), que consta de 10 ítems que se responden con un sí o un no. Este test mide el grado de abuso de WhatsApp, considerando aspectos como el tiempo dedicado, la frecuencia de uso, la interferencia con otras actividades, la ansiedad, la irritabilidad, el aislamiento y la dependencia (Carbonell et al., 2018).

Finalmente, el uso de WhatsApp puede tener beneficios y riesgos para la salud mental de los usuarios, dependiendo de la forma y el fin con que se emplee. Es importante ser conscientes de los síntomas y las causas del trastorno de control de impulsos relacionado con WhatsApp, así como de las estrategias para prevenirlo y tratarlo.

Algunas de estas estrategias son:
  • Hacer un proceso de selección y depuración de los grupos de WhatsApp a los que pertenecemos, evaluando la pertinencia y el impacto que tienen en nuestra vida. Dejar aquellos grupos que no nos aportan nada significativo y mantener solo aquellos que realmente nos interesan y en los que podemos contribuir de manera positiva.
  • Establecer unos límites y unas normas de uso de WhatsApp, tanto personales como grupales. Por ejemplo, definir un horario, una duración y una frecuencia de uso de WhatsApp, y respetarlo. También, acordar con los demás miembros del grupo unas reglas de convivencia, como el respeto, la tolerancia y la privacidad.
  • Buscar otras formas de comunicación y de ocio alternativas a WhatsApp, que nos permitan tener un contacto más directo y real con las personas que nos importan, así como disfrutar de otras actividades que nos enriquezcan y nos diviertan. Por ejemplo, llamar por teléfono, hacer videollamadas, quedar en persona, practicar algún deporte, leer un libro, etc.

Referencias:

APA. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Carbonell, X., Chamarro, A., Oberst, U., Rodrigo, B., & Prades, M. (2018). El Test de Abuso de WhatsApp (TAW): propiedades psicométricas y relación con la personalidad. Aloma: revista de psicologia, ciències de l’educació i de l’esport, 36(1), 29-37.

García, A., López-de-Ayala, M. C., & Catalina, B. (2015). Hábitos de uso en Internet y en las redes sociales de los adolescentes españoles. Comunicar, 23(45), 35-43.

García, A., López-de-Ayala, M. C.,

 

 

7 comentarios

  1. Buenos días, consideró muy interesante este abordaje, sobre el uso excesivo de las redes sociales, y comparto la preocupación que existe sobre la problemática creo que es un tema de mucho interés. Gracias por compartirlo

  2. Buenas noches, excelente, aunque no sólo el WhatsApp está afectando , son todas las redes sociales mal manejadas las que están afectando la salud muchas personas.

    1. Gracias Sagrario por tu comentario, efectivamente, las redes en sentido general nos afectan cuando no se manejan con el criterio adecuado. Lo importante es tener consciencia de este hecho y activar las alertas en beneficio de nosotras y de nuestros hijos. Mi saludos

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