Ella no gritaba. No golpeaba puertas. No insultaba.
Pero cada día, él le robaba un poquito de sí.
Muchas mujeres viven así: durmiendo con el enemigo.
No porque haya violencia física. Sino porque hay una constante invalidación emocional que las va apagando en silencio.
El abuso psicológico no siempre se nota
A diferencia del maltrato físico, el abuso emocional puede ser invisible para los demás, incluso para la víctima. Se presenta como control, celos disfrazados de amor, ironías que humillan o silencios que castigan.
La psicóloga estadounidense Lundy Bancroft,https://lundybancroft.com/ autor de Why Does He Do That?, describe este patrón como una forma de dominación emocional donde el agresor “moldea la percepción de la víctima hasta que duda de su propia realidad”.
Cinco señales que indican que podrías estar siendo abusada emocionalmente:
1. Te sientes responsable por su mal humor o explosiones.
2. Evitas decir lo que piensas para que no se moleste.
3. Te sientes sola aunque estén en la misma casa.
4. Te aísla poco a poco de tus redes de apoyo.
5. Después de cada conflicto, terminas pidiendo perdón, aunque no hayas hecho nada malo.
Estudios recientes sobre violencia de pareja señalan que el abuso psicológico es tan o más dañino que el físico. Según la Organización Panamericana de la Salud (2022), cerca del 40 % de las mujeres que reportaron violencia en América Latina lo hicieron por agresión emocional, incluyendo humillaciones, amenazas, control y manipulación.
Lo más peligroso de este tipo de abuso es su capacidad de hacerte dudar de ti misma. Te convence de que estás exagerando, de que todo está en tu cabeza, o peor aún: que, si lo amas, deberías soportarlo.
Reflexiona
– ¿Te estás silenciando para no ser rechazada?
– ¿Te sientes confundida, como si tu realidad no tuviera validez?
– ¿Te han hecho sentir culpable por tener límites?
Si algo de esto resuena contigo, no estás loca. Y mucho menos sola.
Estás viviendo lo que muchas mujeres viven en secreto: un abuso que no deja moretones, pero sí cicatrices invisibles.
El primer paso es darte cuenta. El segundo, pedir ayuda. No necesitas tener pruebas físicas para ponerle nombre a lo que te duele.
“Si siempre terminas dudando de ti, no estás en paz: estás siendo abusada.”






2 comentarios
Excente articulo.Asi es Ebony
Gracias Alexandra!!!