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Lo que ocultas por vergüenza, otros lo necesitan como faro

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Por:  Ebony Lafontaine

En una cultura que privilegia la imagen pulida, muchas veces confundimos inspiración con perfección.
Sin embargo, no siempre es lo impecable lo que transforma, sino lo auténtico.
Los relatos sin fisuras pueden resultar admirables, pero rara vez generan identificación emocional.

Cuando una persona se atreve a compartir su historia tal cual fue – con sus quiebres, contradicciones y cicatrices -, se abre la posibilidad de una conexión genuina.     La empatía no nace del logro, sino del reconocimiento mutuo de la fragilidad.

Lo que callaste por vergüenza, aquello que ocultaste para no ser juzgada, puede ser justo lo que otra persona necesita escuchar para sentir que no está sola.

Tus cicatrices no son debilidad: son testimonio

Las marcas emocionales que llevamos no son indicadores de fracaso.
Son rastros visibles de haber atravesado lo difícil y haber salido con vida, aunque con huellas.
Desde la psicología narrativa se reconoce que resignificar las propias heridas es una vía potente hacia la sanación (White & Epston, 1990).

Cuando te animas a contar cómo lograste salir de una relación destructiva, cómo conviviste con la ansiedad, o cómo aprendiste a dejar de fingir… estás generando una posibilidad de esperanza para quien aún transita el mismo túnel.

Ese relato que aún te cuesta nombrar puede convertirse en un mapa de orientación para alguien que busca salida.

La fuerza transformadora de la vulnerabilidad

La doctora Brené Brown (2012), reconocida investigadora en trabajo social, plantea que la vulnerabilidad no es debilidad, sino el cimiento de toda relación significativa.
Es al mostrarnos tal cual somos —sin filtros ni armaduras— que se genera una apertura auténtica hacia el otro.

En este sentido, compartir lo vivido desde la honestidad emocional tiene un valor terapéutico tanto individual como colectivo.
Así como en el kintsugi japonés las fracturas de una pieza se restauran con oro, tus quiebres —cuando son nombrados— pueden convertirse en símbolos de belleza, aprendizaje y dignidad.

¿Por qué tu verdad puede sanar a otros?

  • Porque normaliza experiencias que suelen vivirse con vergüenza o silencio.
  • Porque cuestiona el mandato de fortaleza constante que tanto daño hace a las mujeres.
  • Porque genera espejos emocionales donde otras personas pueden sentirse reflejadas.
  • Porque validar lo vivido es un acto de resistencia y libertad psicológica.
  • Porque cuando alguien habla con valentía, le da permiso a otra para hacer lo mismo.

No escondas las partes de tu historia que te dolieron.
Tampoco minimices lo que te costó superar.
Tus grietas no te quitan valor: lo amplifican.

Tal vez no lo veas, pero compartir lo que fuiste capaz de atravesar puede ser luz para quien aún está en la sombra.

Tus grietas pueden ser el faro de alguien que aún está a oscuras
Ebony Lafontaine

 

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